Perdida por Marabilia: Sueños de piedra y Títeres de la magia

Ficha en Goodreads
Antes de leer cualquiera de estas dos obras, hay que definir cuál es el «concepto» de las mismas, ya que por mucho que sus sinopsis parezcan querer convencernos de lo contrario, no son exactamente novelas de fantasía. Ambos libros beben del tópico del «viaje vital», es decir, que parten de la idea de dejar atrás todo lo conocido para poder conocerse a uno mismo. Lo importante no es el qué, sino el cómo y debido a ello, no precisan de un world-building especialmente complejo o unas aventuras sumamente originales: no se centran en la hazaña en sí, sino en la forma en la que ésta afecta a los protagonistas, qué les aporta, cómo los cambia. Por muchas mantícoras o sirenas que encontremos entre sus páginas, más que novelas de fantasía, son historias de personajes ambientadas en un marco fantástico, y cuanto antes nos quede claro mejor ya que, aunque no lo parezca a simple vista, estos libros, bastante similares a un coming on age, tienen bastante que ofrecernos. Bueno, está bien, puede que tampoco tanto, pero os aseguro que lo que nos ofrecen (aunque mejorable) no está nada mal. De verdad. En fin, no puedo culpar a los escépticos: sería muy hipócrita por mi lado, dado que hasta hace bien poco, yo también formaba parte del club. Sin embargo, y tras la insistencia de un amigo, decidí darles una oportunidad a Iria G. Parente y Selene M. Pascual, convencida de que iban a gustarme entre poco y nada (soy la alegría de la huerta, sí). Y tengo que decir que aunque no me han enamorado, sí me han dejado algo pillada. Pero sólo un poco, eh. Un pelín. 

Durante estas últimas semanas he intentado hallar sentido a la extraña relación que me une a estas autoras y a su saga Marabilia, y creo que al fin lo he encontrado: pese a estar muy lejos de ser obras perfectas, son novelas cuyo éxito no sólo entiendo, sino que también aplaudo. No son pocos los sellos editoriales que lanzan al mercado títulos más tóxicos que la ingesta de cianuro, dirigidos a un público al que muchas veces se le enseña a leer, pero no a procesar y, ¿qué queréis que os diga? Que libros tan inocentes como Sueños de piedra o Títeres de la magia cuenten con un fandom tan grande, me proporciona cierta tranquilidad; estos dos tomos están cargados de valores positivos y buenas intenciones, y se animan a abordar temas serios como el feminismo o la diversidad sexual (¡hay hasta un personaje ace!), dando voz a aquellos que rara vez pueden alzarla. En definitiva, son una auténtica patada en la boca hacia todos aquellos que solemos quejarnos de que la literatura juvenil está hueca y rara vez aporta algo más que entretenimiento. 

La metamorfosis - Franz Kafka

La metamorfosis, de Franz Kafka
Ediciones B
9788490702376
136 páginas
Resumen que nos da el libro: «Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa despertó convertido en un monstruoso insecto.» ¿Puede haber algo peor? Así comienza la célebre novela de Franz Kafka y a esa primera frase, que despierta los primeros temores del lector, le sigue un mundo de pesadilla, universo «kafkiano» por excelencia, donde lo siniestro irrumpe sin previo aviso en lo cotidiano y todo se vuelve incierto y opresivo.
Tengo la certeza de que existe un cierto tipo de libro que se disfruta mil veces más comentándolo que leyéndolo (y no, no hablo de esas novelas tan malas sobre las que tanto nos gusta despotricar); estoy segura de que, en más de una ocasión, os habéis topado con alguna de esas obras sencillas en apariencia, con un argumento simple y un lenguaje asequible que no parecen presentar dificultad alguna para el lector pero que, sin embargo, obligan al mismo a mantener los ojos bien abiertos, fijándose en cada pequeño detalle para desvelar el significado que tan celosamente guarda. La metamorfosis, de Franz Kafka, es un claro ejemplo de ello, y es que, la idea que nos lanza el escritor checo, no podría ser más sencilla: un fatídico día, Gregorio Samsa se despierta convertido en un aterrador insecto. La metamorfosis se limita a contarnos como es a partir de entonces el día a día con su familia, y la forma que tiene ésta de lidiar (¿o de evadir?) con el conflicto, del cual no se da explicación alguna durante toda la obra. Y es que, a partir de esta simple premisa, es el lector el que deberá “escribir” el resto del libro, entendiendo que cada diálogo, cada acción, son como las celdas de un cubo de Rubik, y que, al igual que éste, ofrece más de una “solución posible”. Es decir, que estamos delante de un libro con tantas interpretaciones como lectores y, por lo tanto, también se puede decir (y sin ningún lugar a dudas) que estamos delante de un imprescindible.

Ilustración de Sam Keating
En cuanto a la forma, hay que reconocer que no resulta tan impresionante como el fondo; sobreentiendo que, dada la profundidad del mismo, el autor no quería liar más la madeja, adoptando un estilo sencillo y asequible para cualquiera, permitiendo así que toda clase de personas pudieran leer su obra y sacar conclusiones. Para que os hagáis una idea, no exagero si os digo que un niño podría leer La metamorfosis sin problema alguno; evidentemente, no captaría el mensaje que esconde, pero no les resultaría una lectura densa o difícil de entender. Y es quizá por eso por lo que el libro (si bien me parece un clásico muy digno de serlo) no ha terminado de conquistarme. Entiendo que lo importante, es el contenido, y no la manera en la que éste se expone; pero la narración me resultó muy poco personal, ajena incluso. Era como, si en vez de estar leyendo un relato, me estuviese enfrentando al enunciado de problema. Con esto no quiero (es más: es que no me atrevo) a desvirtuar el trabajo de Kafka, pero para un persona como yo, que suele valorar más la forma de contar la historia que la historia en sí, ha sido un detalle que no me ha terminado de cuajar.

Finalmente, me gustaría exponer mi reflexión sobre la obra a todos los curiosos, e invitar a todo el que ya la haya leído a dejarme la suya en los comentarios, ¡estaré encantada de conocerla! Eso sí (y por si algún dramático lo considera spoiler) aviso que expondré hechos sobre la trama para justificar mi punto, así que, si aún no has leído el libro y quieres saber lo más mínimo sobre él, nos despedimos aquí.

Bien, para aquellos que os habéis quedado, comenzaré diciendo que para mí, La metamorfosis critica la mediocridad, el conformismo. Siento que, lo que Kafka nos está diciendo, es que a todo aquel que no acepte el papel que se le ha impuesto, será dado de lado. Alguien que piense por sí mismo, con sus inquietudes y ambiciones, que trate siempre de ir más allá, no será bien acogido, y le tratarán como a un bicho raro. Para entender mi razonamiento, hay que fijarse en el personaje de Gregorio. Él es la única fuente de ingresos de una familia de clase humilde, y es, asimismo, el único que espera ir más allá. Es más, sólo él se plantea el hecho de ayudar a su hermana a labrarse un futuro. Él quiere que vaya al conservatorio, y no buscarle un marido (que es lo que se supone que debería hacer la muchacha). Por otra parte, también es interesante analizar la visita del jefe, que se llega incluso a presentar en casa de Gregorio al ver que este no va a trabajar. Creo que esta escena, nos lanza la idea de que Gregorio, es un trabajador antes que una persona. Un trabajador entre miles, un mero número sin importancia real, cuya única misión (y mayor logro), es hacer dinero. Sin embargo, la parte fuerte de mi hipótesis, se encuentra en el comportamiento de la familia al descubrir el problema de Gregorio.  En vez de enfrentarse a situación que no les gusta, deciden convivir con ella, asumirla, y callar. No mueven ni un dedo para cambiar las cosas, lo cual demuestra una actitud pasiva que prefiere esperar a que los problemas se resuelvan solos en vez de hacer algo para mejorar la situación.


En resumen, La metamorfosis es una obra de lectura obligada que si bien dudo que os encandile por su forma, os dejará más que satisfechos con su contenido.

¿Os llama la atención? ¿O ya lo habéis leído? ¿Cómo lo interpretasteis vosotros?
¡Un besote!


It (ESO), de Stephen King

It (ESO), de Stephen King
Plaza & Janés
9788401498930
1215 páginas
Resumen: ¿Quién o qué mutila y mata a los niños de un pequeño pueblo norteamericano? ¿Por qué llega cíclicamente el horror a Derry en forma de un payaso siniestro que va sembrando la destrucción a su paso? Esto es lo que se proponen averiguar los protagonistas de esta novela. Tras veintisiete años de tranquilidad y lejanía una antigua promesa infantil les hace volver al lugar en el que vivieron su infancia y juventud como una terrible pesadilla. Regresan a Derry para enfrentarse con su pasado y enterrar definitivamente la amenaza que los amargó durante su niñez. Saben que pueden morir, pero son conscientes de que no conocerán la paz hasta que aquella cosa sea destruida para siempre. -EXTRAÍDO DE GOODREADS-

ADVERTENCIA: RESEÑA MÁS LARGA QUE UN DÍA SIN PAN. MIL PERDONES.

- Flotan. Flotan, Georgie. Y cuando estés aquí abajo conmigo, tú también flotarás.


Llevo semanas, repito, SEMANAS, intentado escribir algo mínimamente coherente sobre este libro, pero soy incapaz de quedar satisfecha con el resultado. Tengo la sensación de que me dejo cosas en el tintero, que no me explico con la suficiente corrección. Los sentimientos que me ha despertado It son de lo más contradictorios, y me cuesta horrores ponerlos en orden. No me malinterpretéis, que el libro me ha gustado cosa mala; de hecho, es la lectura que más he disfrutado en todo lo que llevamos de año, ¡y con mucha diferencia! E incluso, se ha convertido en mi libro preferido de King; pero porque he mandado la objetividad a tomar viento. Si saco a relucir mi vena tocapelotas crítica, llego a la conclusión de que la novela, sin ser mala, hace aguas por muchas partes, especialmente en el final. Pero es que me da lo mismo: It, con todos sus fallos, ha conseguido llegarme al corazoncito, y eso la convierte en algo maravilloso.


Estoy convencida de que todos, habéis oído hablar de este libro o de su correspondiente adaptación; aquellos que crecieron en los noventa, seguro que tuvieron alguna que otra pesadilla con la perturbadora imagen de Tim Curry en el papel del terrorífico Pennywise, icónico personaje del género del horror que fue concebido por la maquiavélica mente de Stephen King en el 86. Pues bien, Pennywise no es el verdadero villano de It; es, tan solo, una de sus tantas caras. La amenaza a la que se enfrentan nuestros protagonistas, es un ser sobrenatural, que posee la capacidad de convertirse en aquello que más te aterra. Lo controla todo, y a todos. Siempre está ahí, acechando, esperando, haciéndose más fuerte. Y en un ciclo de aproximadamente veintiocho años, vuelve a la carga, llevando el terror al pequeño pueblo de Derry. Sin embargo, en 1958, un grupo de muchachos entrometidos, frustraron sus planes, logrando, no sólo herirle, sino asustarle, obligándole a hibernar de forma prematura; pero ese es un error que no planea volver a cometer. Esta vez, no se dejará sorprender. No le vencerán. Ahora, veintisiete años después, cuando todos lo dan muerto, cuando todos se han olvidado de él, ESO decide volver. Ahora, que los niños han crecido. Ahora, que no tiene nada que temer.

Una llamada telefónica, basta para hacerles despertar de la ensoñación en la que han vivido los últimos veintisiete años. Cuando creían tener la vida resuelta, cuando al fin habían alcanzado el éxito y dejado atrás los problemas de la infancia, el simple timbre del teléfono les devuelve a la realidad: ESO ha vuelto. Ante esta tesitura, al autodenominado grupo de los Perdedores, sólo le queda una opción: volver a Derry. Tiempo atrás, cuando creían haber vencido a la bestia, se prometieron que, en el caso de que ésta siguiera con vida y volviera a hacer de las suyas, se reunirían de vuelta para acabar con ella de una vez por todas.

Resumen | Un medio año cargado de experiencias


¡Ey! ¿Os acordáis de mí? No, ¿verdad? Supongo que no puedo culparos; he estado bastante desaparecida todo el año estos últimos meses, y es que el 2016 está resultando mucho más ajetreado de lo que me esperaba. Si a esto le sumamos que soy una perezosa empedernida y que este terrible calor me impide pensar con coherencia, tenéis la explicación de por qué no he escrito ni una mísera línea desde principios de mayo. Mis disculpas.

Pero no habéis entrado aquí para leer mis estúpidas justificaciones; habéis entrado aquí para cotillear qué últimas cosas me han mantenido ocupada este trimestre. O por error, quién sabe. En cualquiera de los casos, ya sabéis que os espero en los comentarios, ¡y que si tenéis alguna recomendación (de lo que sea) ésta será bien acogida!

Foto original de Dustin Lee 

Lecturas: ¿algo reseñable?

 Fan art de BrendanCorris
Aunque estos tres meses he leído más bien poco, todo lo que ha caído en mis más, en mayor o menor medida, me ha gustado. Destacando, por supuesto, la magistral It, de Stephen King, la cual ya os adelanto que estará entre las mejores lecturas del año porque ha sido todo un pasote (adoro muchísimo a los Perdedores … menos a Bill, por petardo). Fijaos lo mucho que me ha gustado, que llevo semanas intentando escribir la reseña y no me salen las palabras… ¡a mí, que soy una auténtica bocazas! Eso sí, no me parece un libro para todo el mundo y, aunque es mi preferido del autor, considero que tiene muchísimos fallos, y que no es, ni de lejos, su mejor obra. Sé que suena contradictorio, pero confío en poder explicar todo este embrollo de forma clara en su crítica correspondiente. Deseadme suerte, que la voy a necesitar.

Por otra parte, y después de años y años postergándolo, me animé con el Mundodisco, hincándole el diente a Mort, una novela tan rara, como divertida. He disfrutado un montón con el imaginativo universo de Pratchett y me he reído lo que no está escrito. En resumen: me lo he pasado teta. Todavía no sé qué novela devoraré a continuación, aunque supongo que continuaré con el arco argumental de la muerte. Si alguno de vosotros es fan del autor y tiene alguna recomendación, que me lo haga saber.