El suelo del ruiseñor (Leyendas de los Otori #1) - Lian Hearn

El suelo del ruiseñor (Across the Nightingale Floor), de Lian Hearn
Saga Leyendas de los Otori (#1 de 5): El suelo del ruiseñor | La hierba en la almohada | El brillo de la luna | El lamento de la Garza | La red del cielo es amplia 
Alfaguara
9788420465371
312 páginas
Resumen que nos da el libro: Cuando Takeo descubre que su pueblo entero ha sido aniquilado, emprende una desesperada huida. En su camino aparece Shigeru, señor del clan Otori, quien lo adopta y prepara para cumplir con un misterioso destino. Los poderes extraordinarios que Takeo posee lo convertirán en la pieza clave de la intriga, al tiempo que se enfrente a la pasión de un amor inalcanzable.
Un paisaje de gran belleza desgarrado por luchas intestinas.
Una antiquísima tradición minada por espías y asesinos.
Una sociedad de rígidos códigos y castas trastocadas por amor.
 
El clan de los Otori da la bienvenida a los justos y los leales. Que los injustos y desleales sean precavidos.

Incluso antes de llegar a la blogosfera, había oído hablar de estas obras. Todo el mundo las halagaba, y decía cosas extremadamente positivas sobre ellas. Además, según parecía, hablaban del Japón feudal. Así que cuando vi un ejemplar de su primer tomo en la biblioteca, no dudé ni dos segundos y me lo llevé a casa. En un principio, pensé que me encontraría entre las páginas de una historia juvenil sorprendente y atrapante, con unos personajes fuertes y carismáticos, una narración magistral y una ambientación sublime.
Que ilusa fui. Y es que, aunque hay varios detalles que he disfrutado, ha sido una decepción notable. Acusadme de hereje si queréis.
Todo empieza en una aldea lejana. Allí habita una tribu que se hace llamar los Ocultos, personas reservadas hasta la saciedad creyentes de que la base de todo, se haya en la no-violencia. Takeo, tras descubrir que su pueblo ha sido incendiado y aniquilado por la mano de lida Sadamu, líder del poderoso clan de los Tohan, se ve forzado a huir. En su camino, se encuentra con el intrépido y apuesto Otori Shigeru, enemigo principal de lida, el cual le proporcionará protección y un destino la mar de enigmático.
Lian Hearn.
Tras haber hecho una lista con la cantidad de puntos negativos y positivos que le he encontrado a la obra puedo afirmar que, aunque estos últimos son más, los detalles negativos tienen mucho peso. El más importante, a mi juicio, es que en ningún momento del libro, llegas a comprender con claridad la motivación de Shigeru para adoptar a Takeo, lo cual le quita credibilidad a la trama y los personajes en sí.
Últimamente tengo una racha horrible con las novelas juveniles, y me alegró descubrir que esta, no tenía casi ninguno de esos tópicos tan poco novedosos y detestables que tanto abundan dentro del género. Sólo encontré uno, y aunque haya sido irritante en extremo, no puedo evitar alegrarme de no haber hallado más. El insta-love, es algo que me supera, y más aún cuando los personajes no han entablado siquiera, conversación alguna. Muy visto y poco creíble. Da igual lo mucho que, posteriormente, el autor o la autora se empeñe en profundizar su relación: no me llega, y punto. Y eso es lo que me ha ocurrido a mí al ver a estos dos personajes desviviéndose el uno por el otro instantes después de haberse visto -que no conocido-, por primera vez.
También tenemos el hecho de que los protagonistas, son soporíferamente insulsos. El libro alterna los puntos de vista de los dos personajes principales: Takeo, cuyos fragmentos se encuentran narrados en primera persona y Kaede, la cual nos cuenta sus vivencias bajo la protección del narrador omnipresente como rehén político. El muchacho no terminó de convencerme en ningún momento, y Kaede, otro tanto, aunque sus capítulos se me hicieron más llevaderos. Sólo un poco, ya que tragarme quince páginas sobre lo guapa que es y lo mucho que la desean todos cada vez que le toca dar su punto de vista, es, cuanto menos, cansino. Y es que su personaje, desgraciadamente, se limita a eso. Los secundarios, pecan de ser demasiado planos, y el único que consiguió ganarse un poco de mi cariño -aunque tampoco demasiado- fue Shigeru.

Los tiempos cambian, y todos debemos cambiar con ellos.
 
En las pocas reseñas negativas que he leído sobre esta saga, comentan que la autora, se inventa medio Japón. Y no podía estar más en desacuerdo. Cierto es que hay cosas que, en el Japón medieval, no tendrían lógica alguna. Pero Hearn avisa, ya desde un principio, que su historia no sucede en el país del sol naciente, sino que ha tomado como referencia algunas de las tradiciones y paisajes nipones para ambientar la trama. Y he de reconocer que la autora, lo ha logrado. Si no fuese por las descripciones, la prosa me habría sacado de quicio por su simpleza. Pero, a la hora de expresarnos cómo es cada escenario y cada sonido que nuestro hábil Takeo es capaz de percibir, es donde verdaderamente se luce. La ambientación es magnífica, y la manera en la que Lian nos describe esos idílicos y bellos paisajes, envidiable.
La saga al completo.
Pero, poco más tengo que destacar de la pluma. Sencilla, fácil de comprender y repetitiva en ocasiones. El ritmo que la acompaña, es sumamente irregular. Había instantes en los que no podía parar de leer y otros en los que pasaba las páginas y sentía que la trama no avanzaba.
Supongo que a estas alturas, todos sabréis que yo y las escenas de acción, no nos llevamos del todo bien. Yo estaba mentalmente preparada para afrontar escenas de ese tipo. Pensé que lloverían mamporros a raudales. Pero no encontré casi ninguna, exceptuando sus últimas páginas. No exagero si digo que los personajes, se pasan más de la mitad de la novela tomando té, comiendo o cualquier acción similar. Y sin embargo, a pesar de que no haya casi movimiento, puedo jurar que no tiene mucho relleno. Por increíble que parezca, la escritora consigue que, una conversación que en un inicio puede resultar trivial e irrelevante, capte por completo toda tu atención, debido a una sucesión de giros argumentales de lo más inesperados.
Por lo que, a pesar de todas las pegas, que no son precisamente pocas, me he entretenido un tanto con la novela, por lo que en un futuro, no me importaría continuar con la saga, ya que dicen que los siguientes tomos, mejoran. Eso sí, tardaré unos meses en darle una oportunidad.
El suelo del ruiseñor ha constituido una de las grandes decepciones del año. Su magnífica ambientación, su interesante trama y su impredecible argumento no han bastando para olvidar los personajes insulsos con los que tuve que lidiar, la narración simplona y el insta-love tan poco creíble que hay entre sus páginas.
¿Lo habéis leído? ¿Es verdad que las siguientes entregas son mejores? ¿Os llama?
¡Un beso y hasta la próxima!

Temblor (Los lobos de Mercy Falls #1) - Maggie Stiefvater

Temblor (Shiver), de Maggie Stiefvater
Trilogía Los lobos de Mercy Falls (#1 de 3) Temblor | Rastro | Siempre
Traducción de Alexandre Casal Vázquez y Xohana Bastida
Editorial SM
978-84-675-3973-8
429 páginas
Resumen que nos da el libro: Cuando el amor te hace temblar en otoño, es mejor que el invierno no llegue nunca: las primeras nevadas pueden arrebatarte a quién más deseas.
Hace años, Grace estuvo a punto de morir devorada por una manada de lobos. Inexplicablemente, uno de ellos, un lobo de intensos ojos amarillos, la salvó.
Desde entonces, todos inviernos Grace se asoma al bosque y, desde la distancia, lobo y chica se observan. Cuando llega el calor, la manada desaparece y, con ella, «su» lobo.
Pero este año, Grace deseará que el invierno no llegue y que el otoño dure para siempre.
Ha conocido a un chico; se llama Sam. Es un tipo normal, salvo por sus ojos. Son de un extraño color amarillo.

Eres mi otra piel, mi cambio de estación.
Yo broto para ti, florezco y muero al mismo tiempo.  
Leí a finales del año pasado La profecía del cuervo [RESEÑA], un libro de la popular escritora Maggie Stiefvater. Dicha novela supuso para mí un soplo de aire fresco, y gracias  a sus increíbles personajes, y a su tan magistral narración, la disfruté como una enana. Tanto me gustó esta, que me propuse leer todos los libros que la autora tuviese traducidos al castellano, por lo que no tardé en hacerme con Temblor, la primera parte de la trilogía Los lobos de Mercy Falls, novelas con las que se ganó gran parte de la fama que hoy día posee. He de reconocer que la obra dista mucho de ser maravillosa, pero que aún así, ha sabido mantenerme enganchada.
La novela alterna el punto de vista, narrado siempre en primera persona, de nuestros dos protagonistas: Sam y Grace. Esta última, es una joven de diecisiete años que reside en un pueblo montañoso. No muy lejos de su casa, se extiende un frondoso bosque en el que, todos los inviernos, se puede observar a una manda de lobos. Años atrás, Grace fue atacada por dichas criaturas, pero uno de ellos, de intensos ojos amarillos, la salvó.
A partir de ahí, todos los inviernos, la chica se asoma al patio trasero de su casa para intercambiar miradas con "su" lobo, siempre a una distancia más que prudente.
La muerte de un compañero de su clase a manos de los lobos hará que todo Mercy Falls se ponga patas arriba, y que una cacería se produzca en el bosque. Es justo en este instante cuando nuestra Grace conoce a Sam, un adolescente la mar de normal.
A excepción, de sus ojos, de un intenso color amarillo.
No soy una persona dada al romanticismo. Por supuesto, hay excepciones, y muchas son las novelas románticas que han conseguido agradarme. Pero por lo general, si me da la sensación de que un libro va a ser empalagoso, paso de largo. Y curiosamente, eso no me ha ocurrido con Temblor. Maggie Stiefvater narra tan bien cada escena, describe con tanta dulzura cada caricia, cada beso, que se me ha hecho imposible dejar  de leer o aburrirme, a pesar de que esta es, con diferencia, la obra más cursi que he leído en mi vida. He disfrutado con todas y cada una de las palabras elegidas para construir este libro. La prosa de Stiefvter, una vez más, puede alardear de ser desgarradora, a la par que tierna y hermosa. Uno de esos libros que, sin poder evitarlo, te hacen sonreír.
Pero, no todo es color de rosas, y aunque magistral, su pluma no ha servido para eludir el hecho de que la relación, está cogida con pinzas. Sí, es verdad que chica y lobo llevan durante años observándose desde la distancia, y puedo llegar a entender que sientan una conexión y un cariño especial. Pero no me resulta creíble que, pocas horas después de conocerse en persona, se amen con locura y sientan que el uno sin el otro, no son nada.

Me daba la impresión de que las cosas se me estaban yendo de las manos. Había encontrado el paraíso y me había aferrado a él con todas mis fueras. Pero el paraíso había empezado a deshacerse en una finísima hebra que se me escurría entre los dedos.
 
Al ser inicio de trilogía, hallamos un primer tomo introductorio, pero no por ello carente de interés. Me ha agradado, en especial, todo lo relacionado con los licántropos. Reconozco que la elección de estas criaturas, además de la idea original de la trama, no tienen nada novedoso. Sin embargo, la autora les añade elementos de su propia cosecha, lo cual siempre es un punto a favor. Pero, personalmente, hubiese preferido más profundidad en este aspecto, ya que había escenas donde la autora reflexionaba a lo largo de varios párrafos y yo consideraba insulsas.
No os mentiré: el desarrollo de la trama es lento. Podría decirse que casi todo el libro, se basa en la relación entre ambos protagonistas y el desarrollo de la misma, por lo que, no esperéis acción desbordante. Sí bien es cierto que hay una sub-trama de misterio relacionada con el asesinato de Jack, el compañero de clase de Grace, a esta no se le da tanta importancia como al romanticismo. Pero, a pesar de ello, la novela se lee de forma rápida, gracias a sus cortos capítulos y lo adictivo que se hace, una vez que te acostumbras a la narración.
Se puede afirmar que la trama, recae en nuestros dos protagonistas. Grace es  una joven obsesionada con los lobos, que disfruta leyendo novelas policiacas y cuya personalidad es fuerte y decidida. No me ha costado nada empatizar con ella, debido a que, aunque en más de una ocasión haya conseguido sacarme de quicio, me parece una adolescente muy coherente, y eso es algo que, dentro de la literatura juvenil, se agradece.
Portada francesa.
Por su parte, Sam es todo lo contrario. Si bien no podemos negar que es fuerte, tiene sus momentos de debilidad, es tímido y un tanto recatado, debido a su duro  y trágico pasado. Pero todo esto, claro, no quita que sea altamente adorable. Me pareció que su psicología estaba muy bien construida,  y tener un punto de vista masculino en este género, y que además, esté bien llevado, es algo muy inusual y perfecto.
A excepción de Olivia, los demás personajes secundarios son la mar de planos, y muchos de ellos, tienen personalidades bastante estereotipadas. Esto es algo que me molestó a sobremanera ya que, considero que muchos de ellos, podrían haber dado más de sí y ofrecernos una historia más completa.
El desenlace, no me lo creí. En ningún momento. No sé si fue porque se me hizo precipitado, todo sucedía de forma acelerada o simplemente, porque es la cosa más surrealista que he leído en mucho tiempo. A pesar de ello, tengo ganas de continuar con las demás entregas, esperando que éstas, me den respuestas a todas las preguntas que ese final abierto me ha propuesto. En cuanto pueda, me haré con Rastro.
Temblor es una lectura recomendable por su maravillosa narrativa, su ternura y su trama que aunque no muy original, consigue mantenerte atrapado desde sus primeras páginas. Sin embargo, si lo que estás buscando es una historia con acción desbordante o un ritmo frenético, donde el amor se trate de forma secundaria, lo mejor sería que te leyeses otra cosa.

¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención?
¡Un beso y hasta la próxima!