Perdida por Marabilia: Sueños de piedra y Títeres de la magia

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Antes de leer cualquiera de estas dos obras, hay que definir cuál es el «concepto» de las mismas, ya que por mucho que sus sinopsis parezcan querer convencernos de lo contrario, no son exactamente novelas de fantasía. Ambos libros beben del tópico del «viaje vital», es decir, que parten de la idea de dejar atrás todo lo conocido para poder conocerse a uno mismo. Lo importante no es el qué, sino el cómo y debido a ello, no precisan de un world-building especialmente complejo o unas aventuras sumamente originales: no se centran en la hazaña en sí, sino en la forma en la que ésta afecta a los protagonistas, qué les aporta, cómo los cambia. Por muchas mantícoras o sirenas que encontremos entre sus páginas, más que novelas de fantasía, son historias de personajes ambientadas en un marco fantástico, y cuanto antes nos quede claro mejor ya que, aunque no lo parezca a simple vista, estos libros, bastante similares a un coming on age, tienen bastante que ofrecernos. Bueno, está bien, puede que tampoco tanto, pero os aseguro que lo que nos ofrecen (aunque mejorable) no está nada mal. De verdad. En fin, no puedo culpar a los escépticos: sería muy hipócrita por mi lado, dado que hasta hace bien poco, yo también formaba parte del club. Sin embargo, y tras la insistencia de un amigo, decidí darles una oportunidad a Iria G. Parente y Selene M. Pascual, convencida de que iban a gustarme entre poco y nada (soy la alegría de la huerta, sí). Y tengo que decir que aunque no me han enamorado, sí me han dejado algo pillada. Pero sólo un poco, eh. Un pelín. 

Durante estas últimas semanas he intentado hallar sentido a la extraña relación que me une a estas autoras y a su saga Marabilia, y creo que al fin lo he encontrado: pese a estar muy lejos de ser obras perfectas, son novelas cuyo éxito no sólo entiendo, sino que también aplaudo. No son pocos los sellos editoriales que lanzan al mercado títulos más tóxicos que la ingesta de cianuro, dirigidos a un público al que muchas veces se le enseña a leer, pero no a procesar y, ¿qué queréis que os diga? Que libros tan inocentes como Sueños de piedra o Títeres de la magia cuenten con un fandom tan grande, me proporciona cierta tranquilidad; estos dos tomos están cargados de valores positivos y buenas intenciones, y se animan a abordar temas serios como el feminismo o la diversidad sexual (¡hay hasta un personaje ace!), dando voz a aquellos que rara vez pueden alzarla. En definitiva, son una auténtica patada en la boca hacia todos aquellos que solemos quejarnos de que la literatura juvenil está hueca y rara vez aporta algo más que entretenimiento. 

Los libros están protagonizados por dos personajes que juntos, efectúan el ya mencionado viaje (Lynne y Arthmael en Sueños de piedra; Hazan y Clarence en Títeres de la magia), y que nos narran sus peripecias y consideraciones en primera persona, permitiéndonos conocer el punto de vista de ambas partes del dúo. Es interesante cómo, pese a que cada autora escribe los capítulos de un personaje determinado, la sensación de unidad que caracteriza a todo el texto, no desaparece. Sus personajes poseen personalidades claras y voces fáciles de diferenciar, y a pesar de ello, uno es incapaz de ver qué parte ha escrito Iria y qué parte está narrada por Selene. Uno de verdad nota el grado de trabajo y complicidad puesto en estas obras, escritas no por dos solistas que hayan decidido juntarse, sino por todo un coro que se conoce y comprende al milímetro. Su estilo es directo y sencillo, parco en cuanto a descripción se refiere, con diálogos abundantes y varios monólogos internos con los que no me he llevado nada bienHabréis deducido a estas alturas que Iria y Selene no me parecen malas escritoras: por supuesto que tienen todavía mucho que aprender y mejorar, pero no van por un mal camino. Saben contar una historia, y saben captar la atención del lector sin necesidad de meter acción a mansalva o partir de un argumento novedoso. Disfruto mucho leyéndolas porque su estilo es liviano y fluido, natural. No precisa de florituras para gustar, y eso me agrada. Pero es que toda esa naturalidad, esa ligereza, se rompe en el momento en el que pretenden dar una lección moral o transmitir alguna enseñanza.  


Ficha en Goodreads
Llegados a este punto me gustaría dejar clara una cosa, y es que hablando de esto con más personas se me ha llegado a malinterpretar (¡y de qué forma!) y no me interesa que hagáis lo mismo. Creo que cualquier excusa es buena para hablar de feminismo. Es un tema del que nunca me canso, siempre y cuando se aborde bien. Mi problema con Sueños de piedra, no es que hable MUCHO de feminismo, ya que nunca es suficiente: el problema está en que muchos de los monólogos hablando sobre el mismo, son iguales. Que en medio del capítulo me pongas un pegote para repetirme lo mismo que me dijiste hace diez páginas, dificulta la lectura y es molesto, por mucho que la intención sea buena. Tras leer la presentación de la protagonista, Lynne, estaba muy ilusionada porque además de ser mujer, en su día fue prostituta (es más, la historia empieza cuando decide escaparse del burdel donde malvive en pos de su sueño de convertirse en mercader) y por ende, temas como la cosificación, serían más fáciles de plasmar y de ver. Tenía la esperanza de que se abordaran cosas el slut-shaming y ese tipo de conductas que hemos normalizado pero que no por ello son menos nocivas; y se tratan, sí, pero muy por encima. Siento que el discurso de Lynne es casi siempre idéntico, y que si bien transmite buenas ideas, no enseña gran cosa. De hecho, los detalles con los que juegan (salvo honrosas excepciones) se pueden ver de lejos y no precisan de explicación, por lo que los capítulos de nuestra heroína se vuelven tediosos y bastante irritantes. Una vez más, repito que no es porque toda la obra tenga tintes feministas, sino porque gira en torno a los mismos conceptos en vez de aprovechar y enseñar algo nuevo. Valoro la buena intención, pero la ejecución no es nada destacable. Este fallo lo encontramos también en Títeres de la magia, aunque en menor medida. Los temas que trata este título son más abiertos, como la búsqueda de una identidad, el temor a decepcionar al resto y el idealismo, entre otros. Una vez más, son aspectos interesantes de los que dan buenos mensajes, pero los desarrollan en párrafos y párrafos de monólogos internos sumamente repetitivos, en esta ocasión, aderezados con cierto tonito condescendiente (¡Hola, Clarence!). Era un constante: "¡Eh, mira lo que he aprendido! ¡Mira qué consejos más elocuentes doy!". Y como comprenderéis, lejos de hacerme reflexionar sobre el asunto, conseguían que pusiera los ojos en blanco. Y eso que si me lo propongo no me sale. 

Y supongo que ya está. Poco más tengo que decir de Marabilia o de Iria y Selene, más allá de que es probable que les siga la pista (es más, estoy deseando que salga a la venta Ladrones de libertad). Porque pese a que en más de una ocasión tengo que dejar la lectura y mandar algún que otro audio algo airada: a) me entretienen mogollón y b) considero que el segundo tomo está mucho mejor escrito que el primero. Y yo quiero seguir viendo esa evolución. ¿Que qué hacéis vosotros? Pues lo que queráis: si los leéis, no vais a perder el tiempo, y si no, tampoco habréis dejado atrás a unos imprescindibles. Cualquiera de las dos opciones es válida, pero si hacéis la primera, contadme qué tal. 




¡Hola! Si sois nuevos y me seguíais desde hace un tiempo, os habréis dado cuenta de llevaba una temporada desaparecida (es más, alguno de vosotros ha preguntado por mí y me ha parecido súper cuqui, que lo sepáis ) y hasta puede que os estéis preguntando por qué. Como siempre no hay un único motivo, sino un cúmulo de cosas que se tuercen y parecen no querer enderezarse, las muy capullas. Así que en resumidas cuentas, podemos decir que no me pasé por aquí porque a veces lidiar conmigo misma se me hace bola, y gran parte de mi energía se gasta en ello. Pero, eh, no os preocupéis, que ya lo llevo un poco mejor, y por ello he decidido reabrir mi cajoncito blogueril. Así que una vez más, gracias por estar allí y espero que nos veamos en breves. 

1 comentario:

  1. Su primer libro me decepcionó mucho.

    Espero este segundo sea mejor para mi, aunque ciertamente no me llama mucho, el que si me llama es el nuevo que va a sacar.


    Saludos.

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